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Trastornos mentales

Las enfermedades mentales pueden afectar a personas de cualquier edad, raza, religión o situación económica. La línea que divide a la normalidad y lo que no lo es no está clara debido a diferentes factores, lo que para una persona puede ser normal para otra puede ser terrible o simplemente ridículo. Se determina como un trastorno cuando el funcionamiento del cerebro falla de alguna manera.



¿Qué son?


Las enfermedades mentales son alteraciones de los procesos cognitivos y afectivos del desarrollo. Esto provoca que las personas que las padecen presenten conductas consideradas anormales con respecto al grupo social con el que convive el individuo. Se puede tratar de alteraciones en el razonamiento, el comportamiento o en la manera de interpretar la realidad. Son desordenes o trastornos del cerebro que alteran la manera de pensar y de sentir de la persona afectada al igual que su estado de ánimo y su habilidad de relacionarse (identificarse) con otros. Frecuentemente disminuyen la capacidad de una persona para afrontar las exigencias normales de la vida diaria.

Todas las enfermedades mentales son causadas por desórdenes químicos del cerebro.
Existen muchas enfermedades mentales que se manifiestan en trastornos físicos o de ánimo. Dentro de las enfermedades mentales o sicológicas se clasifican la esquizofrenia, las enfermedades depresivas y los desórdenes de la personalidad. Dentro de estos últimos se encuentran los desórdenes obsesivos-compulsivos, la fobia social, el síndrome premenstrual y algunos otros. Algunos son más comunes que otros como lo son el estrés, la depresión, la manía, la hipocondría por dar algunos ejemplos.

El concepto de enfermedad mental se usa para definir un gran numero den enfermedades de muy diversa índole, por lo que es muy difícil de definir de una forma unitaria y es necesario hablar de cada enfermedad o trastorno de forma particular e incluso individualizada ya que cada persona puede sufrirlas con síntomas diferentes. Es por esto que no existe una definición que especifique adecuadamente los límites del concepto, careciendo de una definición operacional consistente que englobe todas las posibilidades.

Una concepción errónea muy frecuente es pensar que la clasificación de los trastornos mentales clasifica a las personas; lo que realmente hace es clasificar los trastornos de las personas que los padecen.

Enfermedades demoníacas


En la edad media a los trastornos mentales se les relacionaba con el demonio pues pensaban que la persona enferma estaba poseída por espíritus malvados. También se le relacionaba con brujería a las mujeres desafortunadas que por alguna razón se les acusaba de ser brujas se les culpaba por los comportamientos de estas personas y se les asesinaba. Esto no quiere decir que el enfermo tuviera un destino mejor ya que el tratamiento en esa época era la tortura o la hoguera para liberar el alma.

En el siglo XIX, los manicomios (también conocidos como hospitales psiquiátricos o asilos psiquiátricos) eran como cárceles, pues solo se disfrazaba la tortura como una curación, uno de estos casos fue el del “hospital psiquiátrico Charenton” en París, donde aplicaban como tratamiento mantenerlos atados, sumergidos en agua fría, golpes y sumergirles la cabeza en una bañera. Todo esto para apartar las ideas e ilusiones que ellos pudieran albergar.

Causas


Existen muchas causas de las enfermedades mentales. Los genes y los antecedentes familiares pueden jugar un papel. Sus experiencias de vida, tales como el estrés o un historial de abuso, también pueden influir. Los factores biológicos también pueden ser parte de la causa. Una lesión traumática del cerebro puede conducir a un trastorno mental. La exposición de la madre durante el embarazo a virus o químicos tóxicos puede desempeñar un papel. Otros factores pueden aumentar el riesgo, tales como el uso de drogas ilegales o sufrir una condición médica seria como cáncer.

La mayoría de las personas que tienen una enfermedad mental necesitan medicamentos para ayudar a controlar los síntomas de la enfermedad. La ayuda de un consejero, los grupos de auto-ayuda, el acceso a una vivienda adecuada, la rehabilitación vocacional, ayuda económica y otros servicios de la comunidad pueden ofreces el apoyo y la estabilidad necesarios para la recuperación de la persona que tiene una enfermedad mental.

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